Si ustedes echan la vista atrás y recuerdan los equipos que se han enfrentado en las finales de Copa en los últimos años, antes de venirle a la cabeza Barça y Madrid piensan, seguramente, en Espanyol, Zaragoza, Getafe...
La final de hoy no sólo es extraña porque está el Barça en ella, cosa que no ocurría desde no sé hace cuanto. Es extraña también por el otro rival. Y por los dos juntos.
Se pueden hacer mil análisis de lo que se va a esperar en este partido, y seguro que cada uno tiene las mismas opciones de cumplirse. No sabemos como va a salir cada equipo, no sabemos si el Barça va a poder hacer su fútbol, o si va a sentirse agobiado por una presión asfixiante de los 'leones'. Eso es impredec
ible. Por eso es tan especial esta final, por eso la incertidumbre que la rodea.
Estaba claro hace unos días que este título sería el más fácil para el Barça después de que la liga se ganase en el Bernabéu. Pero a medida que nos acercamos todo se vuelve más borroso. Hay una fase que considero fundamental para el desenlace de la final: la primera media hora. Ahí se va a decidir si el título se juega hasta el minuto 90 o si el Barça sentencia el partido antes de que nos queramos meter en 'tensión'.
Esperemos que, por lo menos, se vea buen fútbol, emoción hasta el final (me gustaría prórroga pero penalties no que padezco) y por supuesto, que se haga justicia. A disfrutar se ha dicho.
El Albacete tiene quien le escriba
Hace 5 años
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